Hola querido Blogg, pues acá ando. Ahora que lo pienso tengo esta cuenta desde 2006, doce años escribiéndote, y he borrado muchos blogs. 
Bueno pues acá sigo, la semana pasada anduvimos en la danza del sol, quinta danza acompañando a Federico. Es muy linda, el tambor, los cantos. Tiene sus detalles también. Pero para mí es conectar con el rumbo norte de mi. Tabaco, chanupa, wakantanka, el árbol, el búfalo. 
Por otro lado, es estár al cien con Fede y Paloma, el trabajo de mamá es absorbente cien por ciento. Mental, físico y espiritual. Y aunque ya tengan 4 y 5 respectivamente es absorbente y a veces fastidioso. Como no poder voltear a ver otras cosas, hacer otras cosas más que ellos, mi vida gira en torno a ellos. Y los amo con todo mi ser pero si es agotador, esta danza ví lo pasiva que es mi vida. Para el otro año si voy es porque voy a hacer algo más que cuidar a los niños o mejor no voy, no sé…a ver que pasa. 
También me cuestiono mi camino espiritual, que al final está ligado con todo. Llevo desde el 2007 entrando a temazcales, haciendo ayunos, en el 2008 fuí por primera vez a Wirikuta, ya he hecho varias caminatas y los tres años que viví en Margaritas me dieron las bases de lo que soy ahora, pero con la danza también sentí que debo seguir nutriendo mi ser, mi espíritu, mi corazón. Haberme convertido en mamá ha sido de lo más espiritual que he experimentado pero también necesito volver a mi y verme como individuo porque todo está dedicado a Paloma y Federico. Ni siquiera tengo tantas amistades, por  otro lado ni siquiera pareja, ahorita con Federico estamos en pausa. No sé qué onda conmigo, y lo que estoy pasando sé que le pasa a millones de  mamás. 
En noviembre me voy a Oaxaca, sola, estaré en la ciudad, la montaña y la playa, me voy a un retiro de yoga, meditación y temaz. Justo y necesario. Y ya sé que este año caminé a Wirikuta, estuve en mi hogar, acostada en el lomo del abuelo. Pero si no tengo un seguimiento de mi, de mi palabra, de mi corazón, me pierdo, me confundo y valgo madres. 
También en esta danza sentí como mi ego quiere de alguna forma salir, y dejarse ver. El ego espiritual está de la verch, eso siento mucho siempre en las danzas porque por más que nos reunamos a rezar y dar gracias, hay una nata de ego que quiere sobresalir y sentirse la chinchona. Cuando pues somos pequeñas semillas de luz apenas despertando en la eternidad del universo y ademas somos súper efímeros. 
La gratitud y la humildad es la llave de todo. Y pues si, ahora que lo veo desde otra perspectiva, tener hijitos te mantiene en un eje muy fuerte, es la mejor chamba espiritual, porque la identidad del ego se hace totalmente a un lado. Y estás al servicio de la vida, literal. 
Gracias, mis respetos a la gran madre cósmica universal. Que nos cría, nos nutre, nos cuida, contiene. gracias mamá cósmica universal.  Amorosa, y como una mamá nos abraza con su amor incondicional.



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