Wirikuta de mis entrañas
De los enamoramientos más profundos que he tenido con la vida, ha sido del venado, de Wirikuta. De ahí emana todo lo que soy y lo que tengo, de ahí emana mi Fe, mi familia, mis hijos…
En mis sueños eres recurrente madre mía Wirikuta. Aún siento al venado galopar en mis venas cuando miro como flecha al Sol. Cuando me vuelco a mi interior aún escucho tu canto entonado con la eternidad. Estar tres años en tu templo fue entregarme por completo a mi rezo, a mi Fe, fundirme con las enseñanzas de los abuelos, los pegué como chaquiritas en mi corazón formando un mándala. Y al final sólo sé que no sé nada, que eres un sinfín de tonalidades en el gran ensueño. Y el maíz nuestro eje, peregrino, espejo de la conciencia.
Abuelo mío, tamatsi kauyumarie,
Permanece en mi ser. Se guía de mi corazón y permíteme caminar por tus senderos para agradecer por la vida en todas sus posibilidades, para agradecer a mis tatarabuelas manantiales por el agua que bebo y me purifica. Abuelo mío, alinea mi corazón, garganta y boca para que florezca la palabra como rezo y mis acciones sean con amor y así, amorosamente, me relacione con la vida. Abuelito de mi corazón, te imploro y te ruego que no olvides a esta humilde servidora, peregrina tuya, que me permitas navegar por tu conciencia y mirarme en tus aguas sagradas, con todo respeto, amor y Fe se lo pido, que mis hijos tengan viva tu presencia y nos envuelvas en tu andar. Que nos abras las puertas de tu templo para ofrendar gratitud por las maravillas que nos das. Te agradezco eternamente el flechazo que le diste a mi corazón. Venado cazador. Pamparius.
En mis sueños eres recurrente madre mía Wirikuta. Aún siento al venado galopar en mis venas cuando miro como flecha al Sol. Cuando me vuelco a mi interior aún escucho tu canto entonado con la eternidad. Estar tres años en tu templo fue entregarme por completo a mi rezo, a mi Fe, fundirme con las enseñanzas de los abuelos, los pegué como chaquiritas en mi corazón formando un mándala. Y al final sólo sé que no sé nada, que eres un sinfín de tonalidades en el gran ensueño. Y el maíz nuestro eje, peregrino, espejo de la conciencia.
Abuelo mío, tamatsi kauyumarie,
Permanece en mi ser. Se guía de mi corazón y permíteme caminar por tus senderos para agradecer por la vida en todas sus posibilidades, para agradecer a mis tatarabuelas manantiales por el agua que bebo y me purifica. Abuelo mío, alinea mi corazón, garganta y boca para que florezca la palabra como rezo y mis acciones sean con amor y así, amorosamente, me relacione con la vida. Abuelito de mi corazón, te imploro y te ruego que no olvides a esta humilde servidora, peregrina tuya, que me permitas navegar por tu conciencia y mirarme en tus aguas sagradas, con todo respeto, amor y Fe se lo pido, que mis hijos tengan viva tu presencia y nos envuelvas en tu andar. Que nos abras las puertas de tu templo para ofrendar gratitud por las maravillas que nos das. Te agradezco eternamente el flechazo que le diste a mi corazón. Venado cazador. Pamparius.


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