con el corazón prendido
Regresé de Wirikuta enamorada de la vida, enamorada de mí. Con el corazón prendido y las emociones fluyendo como un riachuelo. Regresé con esperanzas pero soltando expectativas. Recupere mi inhalación y mi exhalación, recupere mis sueños y mis alas extendidas. Fortalecí mis pasos y mis decisiones, flexibilice mi pensamiento y mis relaciones. Sane mis raíces y recé por mis frutos.
Limpié mi palabra y me alinee con las guardianas del sur, los ancestros del norte, las profundidades del poniente, la luz del oriente y la divinidad que habita en el centro. Les lloré a mis abuelas manantiales, les lloré de amor, de regocijo, les lloré por el simple gusto de acariciarlas, de agradecerles porque estoy viva y dí vida; me bañé en ellas y me hice una con su dulzura. Me acosté en el lomo del abuelo, ví su canto y escuché sus múltiples tonalidades azules. Caminé al origen, lo respiré porofundo y renové mis acuerdos de vida. Pamparius a las divinidades de los 5 rumbos que habitan en mis células y que sea el maíz, el hikurí y el venado que forje nuestro corazón hoy y siempre y a las generaciones venideras.
Limpié mi palabra y me alinee con las guardianas del sur, los ancestros del norte, las profundidades del poniente, la luz del oriente y la divinidad que habita en el centro. Les lloré a mis abuelas manantiales, les lloré de amor, de regocijo, les lloré por el simple gusto de acariciarlas, de agradecerles porque estoy viva y dí vida; me bañé en ellas y me hice una con su dulzura. Me acosté en el lomo del abuelo, ví su canto y escuché sus múltiples tonalidades azules. Caminé al origen, lo respiré porofundo y renové mis acuerdos de vida. Pamparius a las divinidades de los 5 rumbos que habitan en mis células y que sea el maíz, el hikurí y el venado que forje nuestro corazón hoy y siempre y a las generaciones venideras.


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